El secreto de nuestras galletitas artesanas

¿Te has preguntado alguna vez por qué nuestras galletitas son tan suaves y tiernas que se deshacen en la boca como el más ligero manjar divino? Pues aquí te vamos a explicar cómo lo hacemos. Y no, no recurrimos a los favores dioses ni de las musas, basta con paciencia, amor y los mejores ingredientes 🙂

Para empezar, es importante que conozcas algo sobre la mantequilla que utilizamos en nuestro obrador. Es auténtica mantequilla bretona y se llama Corman. Corman lleva elaborando su fina mantequilla desde 1935. Para ello, seleccionan las vacas en función de la calidad de su leche, y para esta mantequilla emplean la leche de la raza Pie noir, que tiene un sabor inconfundible. Así que en primer lugar, moldeamos la mantequilla hasta ablandarla y cuando conseguimos que adquiera la flexibilidad deseada le añadimos azúcar glass.

Mezclamos a mano la masa resultante con mimo y muy lentamente. En ningún paso de esta elaboración utilizamos la máquina para batir los ingredientes porque queremos evitar que la masa absorba demasiado aire y pierda su esponjosidad. Con la batidora de varillas manual conseguimos que la pasta quede más tierna y ligera porque nos permite controlar los movimientos que le imprimimos a la masa y el sosegado ritmo con el que la mezclamos. Como ves, ésta es una receta muy especial.

Después, le añadimos los huevos uno a uno y la harina molida a la piedra. Compramos nuestra harina a Molino Quaglia, el molino de piedra más avanzado de Italia, que aúna tecnología y tradición respetando la estructura de las proteínas del trigo y cuidando de nuestro medio ambiente. Esta harina es más saludable y digestiva, su producción mantiene los valores de la artesanía tradicional y las masas que conseguimos con ella conservan el sabor auténtico del cereal porque su procesado es mínimo. Seguimos mezclando despacio y con paciencia. Finalmente, removemos para que se mezclen todos los ingredientes de manera homogénea.También es muy importante dejar de batir en el momento justo, si nos pasamos la masa coge lo que llamamos “nervio” y se endurece.

Cuando hemos obtenido una consistencia perfecta y liviana, estiramos la masa con un rodillo y la dejamos enfriar en la nevera. Después cortamos las galletas y las horneamos hasta que queden doraditas. Una vez horneadas, las decoramos con fondant, aplicando una capa sobre otra hasta reproducir en 2D el diseño que más os guste. En este caso, las hemos tematizado con el rostro de Minnie Mouse, ¡pero tenemos tantos modelos como puedas imaginar! De hecho, si no ves lo que quieres en nuestra web, pídenoslo, podemos hacerlo 🙂

Ahora ya sabes cuál es nuestra fórmula para conseguir unas galletas taaaaaan locamente deliciosas: la auténtica mantequilla bretona y la calidad de todos nuestros ingredientes les otorgan ese sabor inconfundible de la pastelería artesanal y el cuidado proceso manual de su elaboración nos permite conseguir su textura etérea y delicada. ¡Atenta al blog, que seguiremos desvelándote algunos de nuestros secretos! 😉