Un pannetone de ensueño

Como ya sabes, nuestro pannetone es único, con una masa tierna y esponjosa y el auténtico sabor de la tradición y la pastelería artesana. Se trata de uno de nuestros productos más especiales y es que además de contar con una masa madre procedente de Brescia, Italia, que ha pasado de generación en generación desde el maestro Iginio Massari hasta llegar a nuestro obrador, lo hacemos con mucho mimo y delicadeza, dedicándole toda nuestra pasión.

Elaborar un pannetone artesanalmente es un proceso laborioso, delicado y que requiere de varios días de trabajo, pero el resultado habla por sí mismo y ¡vaya si merece la pena! Cada paso ha de ser ejecutado con precisión y cuidado, pues la masa madre es muy sensible. Si algo de lo que hacemos no le gusta, nos arriesgamos a que no suba o a que su textura no adquiera la ligereza y jugosidad que lo hacen tan irresistible. Esto implica tener que estar cuidando y vigilando la masa cada pocas horas, empastando y añadiendo los ingredientes poco a poco. En nuestro obrador siempre atendemos hasta el más pequeño de los detalles, porque nos gusta el trabajo bien hecho y porque queremos que alucinéis con cada producto nuestro que probéis. Pero en el pannetone esto es especialmente importante, porque como os digo su masa es muy “tiquismiquis”.

¿Cómo lo hacemos? Para empezar, realizamos el primer empaste de la masa madre. Se mezcla la levadura natural con algunos ingredientes y se deja fermentando 12 horas. Tras este tiempo, llevamos a cabo un segundo empaste para después dividir la masa en tantas unidades de pannetone como queramos obtener. Entonces, lo dejamos reposar una hora más. Finalmente, colocamos la masa en los moldes y la dejamos fermentando entre otras 10 y 12 horas más. Pero en todo momento hemos de estar pendientes que la atmósfera es la adecuada y de que la masa está evolucionando según previsto. Tras esta última fermentación, los horneamos a fuego lento. Al sacarlos del horno y después de recuperarnos de su embriagador olor a pannetone recién horneado, los pinchamos por la base y se dejan enfriar colgados boca abajo. Cuando se enfrían ya están listos para salir a la tienda y ¡que los podáis disfrutar!

Crear unos pannetone realmente buenos es todo un reto y es por eso que, a pesar de ser un trabajo minucioso y delicado, disfrutamos tanto llevándolo a cabo 🙂 Sólo esperamos que vosotros lo disfrutéis en la mesa estas Navidades y que lo hagáis acompañados por quienes más os quieren. ¡Feliz Navidad!